La Elbphilharmonie: la arquitectura al servicio de la música.

Publicado el 3 de Febrero del 2017 por Armando

Diseñada por Herzog y De Meuron y ubicada en Hamburgo (al lado del río Elba) la Elbphilharmonie incluye un hotel, 45 departamentos para vivir y una plaza pública de 4,000m² con una vista panorámica de 360°. Pero el espacio protagónico del edificio es la Sala Principal de Conciertos, diseñada específicamente para obtener una acústica perfecta.

Esta sala se eleva a una altura de 50 metros y reposa sobre grandes conjuntos de muelles gigantes, de tal forma que quede separada del resto del edificio para aislar el sonido. Además, cuenta con 2,100 asientos en pendiente que rodean el escenario.

Para lograr un sonido perfecto, Herzog y De Meuron decidieron trabajar con Yasuhisa Toyota, un reconocido especialista en acústica. Toyota se propuso como objetivo no sólo favorecer los sonidos naturales, sino también los sistemas de sonido electrónicos, de tal forma que la audiencia pueda disfrutar desde la interpretación de piezas de música clásica, hasta conciertos de rock.

Según Jacques Herzog, el diseño de la difusión del sonido es clave para obtener la mejor acústica, y esto se logra cuando 3 elementos están perfectamente alineados: la geometría del auditorio, los materiales y la estructura de la superficie.

En este caso, la estructura consistió en un revestimiento blanco compuesto de 10,000 “células” de yeso natural y papel reciclado. Cada pieza fue diseñada utilizando algoritmos, y producida con una precisión milimétrica, de tal manera que cada una tuviera una forma y profundidad determinada que respondiera a las necesidades acústicas de cada posición (según la ubicación y geometría del espacio). Por ejemplo, las “células” ubicadas en la pared posterior debían tener surcos más grandes y profundos para absorber los ecos; mientras que las superficies del techo ubicadas detrás del reflector tuvieron “células” menos profundas.

De esta forma, se puede decir que cada depresión tiene su función, y refleja o captura el sonido de una manera diferente, pero en conjunto crea un reverb balanceado y armónico que atraviesa el auditorio. Además, las células agrupadas forman una estructura parecida a un arrecife de coral que le da un look orgánico a la sala.

Tras 10 años de construcción y una inversión de 789 millones de euros, el edificio se inauguró el 11 de enero, con un concierto donde se interpretaron temas de Beethoven, Mendelssohn y Brahms, entre otros compositores.

Fuentes: designboom.com , arquired.com.mx , www.wired.com

Fotografías: Iwan Baan, iopera.escultura.elpais.comconectica.com